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Mostrando entradas de febrero, 2023
Anastasia. Ciudad de los deseos
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Anastasia. Ciudad de los deseos. Ciudad del Agua. Al cabo de tres jornadas, andando hacia el mediodía, el hombre se encuentra en Anastasia, ciudad bañada por canales concéntricos y sobrevolada por cometas. Debería ahora enumerar las mercancías que se compran a buen precio: ágata, ónix, crisopacio y otras variedades de calcedonia; alabar la carne del faisán dorado que se cocina sobre la llama de leña de cerezo estacionada y se espolvorea con mucho orégano; hablar de las mujeres que he visto bañarse en el estanque de un jardín y que a veces -así cuentan- invitan al viajero a desvestirse con ellas y a perseguirlas en el agua. Pero con estas noticias no te diré la verdadera esencia de la ciudad: porque mientras la descripción de Anastasia no hace sino despertar los deseos uno por uno, para obligarte a ahogarlos, a quien se encuentra una mañana en medio de Anastasia los deseos se le despiertan todos juntos y lo circundan. La ciudad se te aparece como un todo en el que ningún deseo se p...
Ciudades Invisibles. Recorrido virtual
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Baucis. Las ciudades y los ojos.
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"Después de andar siete días, a través de boscajes, el que va a Baucis no consigue verla y ha llegado. Los finos zancos que se alzan del suelo a gran distancia uno de otro y se pierden entre las nubes, sostienen la ciudad. Se sube por escalerillas. Los habitantes rara vez se muestran en tierra: tienen arriba todo lo necesario y prefieren no bajar. Nada de la ciudad toca el suelo salvo las largas patas de flamenco en que se apoya, y en los días luminosos, una sombra calada y angulosa que se dibuja en el follaje. Tres hipótesis circulan sobre los habitantes de Baucis: que odian la tierra; que la respetan al punto de evitar todo contacto; que la aman tal como era antes de ellos, y con catalejos y telescopios apuntando hacia abajo no se cansan de pasarle revista, hoja por hoja, piedra por piedra, hormiga por hormiga, contemplando fascinados su propia ausencia." Las ciudades Invisibles. Italo Calvino.
Octavia. La ciudad telaraña
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"Si queréis creerme, bien. Ahora diré cómo es Ottavia, ciudad telaraña. Hay un precipicio entre dos montañas abruptas: la ciudad está en el vacío, atada a las dos crestas por cuerdas y cadenas y pasarelas. Uno camina por los travesaños de madera, cuidando de no poner el pie en los intersticios, o se aferra a las mallas de una red de cáñamo. Abajo no hay nada en cientos y cientos de metros: pasa alguna nube; se entrevé más abajo el fondo del despeñadero. Ésta es la base de la ciudad: una red que sirve para pasar y para sostener. Todo lo demás, en vez de alzarse encima, cuelga hacia abajo: escalas de cuerda, hamacas, casas en forma de bolsa, percheros, terrazas como navecillas, odres de agua, piqueras de gas, asadores, cestos colgados de cordeles, montacargas, duchas, trapecios y anillas para juegos, teleféricos, lámparas, tiestos con plantas de follaje colgante. Suspendida en el abismo, la vida de los habitantes de Octavia es menos incierta que en otras ciudades. Saben que la resis...
Las Ciudades Invisibles
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¿Dónde poder leer la obra? https://bdigital.uvhm.edu.mx/wp-content/uploads/2020/07/Las-ciudades-invisibles.pdf Y ¿Qué vamos a hacer ? Releerlas, reescribirlas... Ser Hombres-Mujeres Libro "Mientras distraigas tu mente de sus sueños, esta no lo reconocerá como lo que son; siempre te dejarás engañar por la apariencia de las cosas, porque no habrás captado su naturaleza, si soñar un poco es peligroso, la cura para ello no es soñar menos, sino soñar más, soñar todo el tiempo. De nuevo hazlo otra vez, perderás" ¿Qué os vamos a pedir al final? 1. Leed Las ciudades invisibles. Hacedlo con cuidado y dedicación. 2. Elegid (cada cinco/seis días) una ciudad para trabajar con ella. Os invito a que hagáis una lectura personal, creativa y filosófica de cada ciudad que elijáis . Como dice el propio Calvino en la Nota Preliminar cada capítulo 'debería servir de punto de partida de una reflexión válida para cualquier ciudad', es decir, las ciudades que imagina y cuenta Marco Polo ...
Diomira
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Partiendo de allá y andando tres jornadas hacia levante, el hombre se encuentra en Diomira, ciudad con sesenta cúpulas de plata, estatuas de bronce de todos los dioses, calles pavimentadas de estaño, un teatro de cristal, un gallo de oro que canta todas las mañanas en lo alto de una torre. Todas estas bellezas el viajero ya las conoce por haberlas visto también en otras ciudades. Pero es propio de esta que quien llega una noche de septiembre, cuando los días se acortan y las lámparas multicolores se encienden todas a la vez sobre las puertas de las freidurías, y desde una terraza una voz de mujer grita: ¡uh!, siente envidia de los que ahora creen haber vivido ya una noche igual a ésta y haber sido aquella vez tan felices. Ítalo Calvino: Las ciudades invisibles.
La Invisibilidad
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Dícese de lo que no se ve, de lo que no puede ser visto o de aquello que rehúye ser visto. Ejemplos de invisibilidad I. Dickinson escribió cerca de dos mil poemas, pero tan solo publicó en vida una docena. Fue una autora casi invisible, en su caso, paradójicamente, por voluntad propia. Su obra no fue conocida hasta mucho después de su fallecimiento y hoy se la considera una de las mejores poetas estadounidenses. II. Antonio Colinas y su "Laberinto Invisible" «El laberinto invisible» Para el que sabe ver siempre habrá al final del laberinto de la vida una puerta de oro. Si la atraviesas hallarás un patio con musgo, empedrado, y en él dos cedros opulentos con sus pájaros dormidos. (No encontrarás ya aquí la música de Orfeo, sino sólo silencio.) Cruza el patio, verás luego otra puerta. Ábrela. Ya dentro, en la penumbra, verás un muro y, en él, unas palabras muy borrosas de cuya sencillez brota una luz que, lenta, pasa a ti y te devuelve al fin...